Deetken Impact consiguió US$100 millones en el primer cierre de su Inclusive Climate Action Fund (ICAF), un vehículo de inversión creado para financiar soluciones climáticas en América Latina y el Caribe. La iniciativa busca alcanzar US$300 millones y respaldar empresas vinculadas con energía limpia, finanzas verdes, agricultura sostenible y agroforestería.

El capital inicial representa un tercio de la meta establecida por la gestora canadiense. Entre los principales aportantes figuran el Gobierno de Canadá, mediante Global Affairs Canada, y COFIDE, el banco de desarrollo del Perú, junto con inversionistas privados.
Además de financiar proyectos ambientales, el fondo pretende movilizar más de US$1.200 millones adicionales de capital privado e institucional. Su estructura combina recursos públicos y privados para ampliar las oportunidades de inversión en negocios climáticos comercialmente viables.
Deetken Impact reúne capital de Canadá y Perú para impulsar su fondo climático
El mayor compromiso financiero corresponde al Gobierno de Canadá, que destinó US$75 millones de capital catalítico mediante Global Affairs Canada. Según Deetken Impact, representa el mayor compromiso canadiense con un vehículo administrado por una gestora de inversión de impacto de ese país.
Cam Do, director general de la Oficina de Financiamiento para el Desarrollo de Global Affairs Canada, destacó el papel de este mecanismo para atraer recursos hacia iniciativas ambientales.
«El ICAF es un excelente ejemplo de cómo Canadá puede utilizar mecanismos innovadores de financiamiento climático para movilizar capital e impulsar una acción climática inclusiva», expresó.
La participación canadiense también refleja el interés por utilizar instrumentos financieros que permitan ampliar el financiamiento climático y respaldar proyectos con resultados sociales y ambientales.
Por su parte, COFIDE comprometió US$15 millones de recursos propios y participa como inversionista ancla. Su incorporación representa la primera participación de una institución latinoamericana en el fondo.
José Sarmiento, gerente general de COFIDE, explicó que la decisión responde a la necesidad de impulsar vehículos que combinen impacto ambiental, inversión y resultados verificables.
«El ICAF demuestra el tipo de vehículo de inversión que necesita el Perú: uno que combine impacto climático, movilización de capital y resultados medibles», señaló Sarmiento.
El ejecutivo también destacó que esta participación busca contribuir al cierre de brechas de desarrollo y promover una mayor intervención del sector privado en proyectos con beneficios económicos y ambientales.
El capital restante procede de inversionistas privados, entre ellos Ceniarth, un family office, y The Abundance Circle. Los montos individuales de sus aportaciones no fueron divulgados.
Energía limpia y agricultura sostenible concentran las inversiones
El Inclusive Climate Action Fund utilizará un modelo de financiamiento mixto, conocido como blended finance. Mediante este mecanismo, el capital catalítico absorbe parte del riesgo y facilita la participación de inversionistas privados en proyectos climáticos comercialmente viables.
Los recursos estarán dirigidos principalmente a tres sectores:
- Energía limpia: empresas y proyectos relacionados con soluciones energéticas sostenibles.
- Finanzas verdes: iniciativas financieras vinculadas con actividades climáticas.
- Agricultura sostenible y agroforestería: negocios que desarrollen alternativas productivas con impacto ambiental.
De acuerdo con las proyecciones de la gestora, el fondo buscará reducir, evitar o capturar más de cinco millones de toneladas de CO₂. También pretende acercar soluciones climáticas a un millón de beneficiarios.
La estrategia incluirá un programa de asistencia técnica para acompañar a las empresas candidatas durante su preparación. Este apoyo permitirá fortalecer sus capacidades antes de que puedan recibir inversión.
Oportunidades de inversión climática en América Latina
Deetken Impact, con sede en Vancouver, Canadá, acumula casi 15 años de actividad inversora en América Latina. Según información de la firma, durante ese período respaldó a más de 80 empresas.
Entre sus socios gerentes figuran Alexa Blain, cofundadora de Deetken Impact, y José Lamyin, cofundador de The Deetken Group. También participan Magali Lamyin, con experiencia en el Banco de México, y Erik Wallsten, fundador de Adobe Capital, gestora mexicana de inversión de impacto que ahora forma parte de Deetken.
Blain destacó el primer cierre del fondo como un avance para reducir la brecha de financiamiento climático en la región. La cofundadora expresó que el compromiso de Canadá como proveedor de capital concesional representa un hito dentro de la ambición compartida de impulsar inversiones en América Latina y el Caribe.
La firma ya cuenta con inversiones relacionadas con energía solar en la región. Entre ellas destacan la segunda fase de la planta Monte Plata, en República Dominicana, y el financiamiento de Dispower, empresa colombiana que opera sistemas solares aislados.
El desafío de convertir capital en resultados climáticos
El primer cierre de US$100 millones coloca al ICAF en una etapa inicial de ejecución, pero su alcance dependerá de la capacidad para atraer nuevos inversionistas y concretar proyectos.
La participación de Canadá y COFIDE muestra cómo los recursos públicos pueden utilizarse para reducir barreras financieras y facilitar la entrada de capital privado. Para América Latina y el Caribe, el siguiente paso será transformar estos compromisos en empresas sostenibles, soluciones ambientales medibles y oportunidades económicas de largo plazo.
Con información de: The Startup Jornal
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