Carey, uno de los principales estudios jurídicos de Chile, invirtió US$500.000 en Magnar en diciembre de 2025 y abrió una nueva vía de colaboración entre despachos legales y empresas tecnológicas. La operación surgió por iniciativa de la propia firma, que decidió convertirse en accionista de su proveedor de inteligencia artificial (IA) legal.
La iniciativa fue seguida por Beccar Varela, de Argentina, durante la Serie A de US$8 millones de Magnar. Así, la legaltech fundada por Andrés Arellano, Nicolás López y Andrés Rodríguez impulsa un modelo en el que sus clientes también participan en el capital de la compañía.

Magnar conecta a estudios jurídicos con la inversión tecnológica
La propuesta consiste en integrar a los despachos de abogados en el crecimiento de la plataforma que utilizan. Bajo este esquema, las firmas inversionistas pueden aportar retroalimentación constante, participar en la evolución del producto y beneficiarse de las mejoras desarrolladas para toda la industria.
“La propuesta de convertirse en inversionistas fue de ellos, y me parece bastante lúcida y arrojada”, afirmó Andrés Arellano, CEO y cofundador de Magnar.
El ejecutivo también destacó el valor que aporta la participación de firmas reconocidas. “Cuando uno tiene clientes grandes y reconocidos eso ya da respaldo, pero cuando además son inversionistas, el respaldo es aún mayor. Genera mucha confianza”, señaló.
Actualmente, la compañía mantiene conversaciones avanzadas con estudios jurídicos de prestigio en casi todos los países donde opera. La estrategia busca ampliar una red de clientes e inversionistas sin establecer exclusividad entre firmas competidoras.
¿Qué ofrece Magnar a los despachos de abogados?
Magnar desarrolla un sistema operativo para firmas legales que reúne herramientas de inteligencia artificial destinadas a agilizar tareas jurídicas y organizar el conocimiento interno. Su plataforma integra distintas funciones:
- Investigación jurídica: facilita la búsqueda de información legal.
- Análisis de expedientes: permite procesar documentos en segundos.
- Redacción de documentos: apoya la preparación de textos jurídicos.
- Gestión del conocimiento: organiza la información interna de los despachos.
La base de datos jurídica indexada de la empresa es desarrollada por un equipo de 60 personas, integrado por ingenieros y abogados. Además, Magnar trabaja con equipos locales para adaptar sus soluciones a las particularidades de cada jurisdicción.
En Chile, la plataforma ya trabaja con la mayoría de los diez principales estudios del mercado, incluidos despachos que compiten directamente entre sí. Según Arellano, esta experiencia demuestra que la participación de Carey como inversionista no genera exclusividad ni conflictos percibidos.
La expansión de Magnar comprende siete mercados principales: Chile, Perú, Colombia, Uruguay, Argentina, Brasil y México. También registra avances iniciales en Costa Rica, Ecuador y Panamá, donde busca consolidar su presencia mediante estructuras adaptadas a cada país.
Inteligencia artificial y formación de nuevos abogados
La incorporación de IA también plantea cambios en la formación de los profesionales del derecho. Las tareas que tradicionalmente permitían a los abogados jóvenes aprender el oficio pueden resolverse ahora con herramientas automatizadas, lo que exige nuevas competencias desde las primeras etapas de su carrera.
Como respuesta, Magnar desarrolla Magnar Campus, un programa de alianzas con universidades de Latinoamérica para acercar estas tecnologías a los estudiantes durante su formación.
Arellano considera que la diferencia competitiva no depende únicamente de adquirir herramientas, sino de integrarlas en el trabajo cotidiano. Por ello, plantea incorporar perfiles de ingeniería y tecnología como socios de negocio dentro de una industria tradicionalmente dominada por abogados.
Una alianza que redefine la relación entre tecnología y derecho
La inversión de Carey y la participación posterior de Beccar Varela reflejan una relación empresarial en la que los despachos pueden involucrarse directamente en el desarrollo de las soluciones que utilizan. Para Magnar, este modelo también fortalece la confianza y facilita la retroalimentación de actores relevantes del sector.
El desafío estará en mantener esa colaboración mientras la compañía amplía su presencia regional y atiende a firmas con necesidades distintas. Si logra convertir la experiencia de sus clientes en mejoras aplicables a toda la industria, Magnar podría consolidar una propuesta en la que la innovación jurídica no dependa solo de incorporar inteligencia artificial, sino de transformar la manera en que los despachos trabajan, aprenden y compiten.
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