miércoles, marzo 18, 2026

Digitalizar la manufactura: la apuesta de Radii para transformar la cadena de suministro

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Juan Pablo Estrada es fan de los autos. Durante mucho tiempo, uno de sus hobbies favoritos era restaurar autos clásicos con su papá.  Ahora está construyendo Radii.

Antes de lanzar la empresa, Juan Pablo trabajaba en la planta de manufactura de la empresa familiar. Era director de una fábrica de maquinados de alta precisión que producía piezas para la industria automotriz y aeroespacial.

Ahí empezó a entender de cerca cómo funciona la cadena de suministro industrial y lo complejo que puede ser encontrar proveedores confiables para fabricar piezas.

Su cofundador es César, un amigo al que conoció en la universidad jugando fútbol… o más bien en la banca. “Los dos éramos bastante malos jugando”, dice entre risas. “Pero ahí empezamos a platicar y a hacer proyectos juntos”.

Durante la universidad participaron en ferias de ciencia y emprendimiento con varios proyectos. Ninguno terminó convirtiéndose en empresa y, con el tiempo, cada uno siguió su camino. Años después volverían a hablar. Esta vez para construir Radii.

¿Cómo nació Radii?

La idea nació cuando yo estaba trabajando en la empresa familiar.

Ahí me tocaba ver de cerca cómo operan las cadenas de suministro en la industria automotriz y aeroespacial. Estas empresas necesitan cientos de piezas distintas para fabricar sus productos, pero encontrar proveedores confiables, cotizar, validar calidad y coordinar la producción sigue siendo un proceso muy lento y fragmentado.

Muchas veces todo se mueve por correos, llamadas o incluso WhatsApp.

Al mismo tiempo empezaba a hablarse cada vez más de nearshoring y de la oportunidad que tenía México para capturar más manufactura global. Pero en la práctica veíamos que muchos proyectos no se concretaban por una razón muy simple: faltaba infraestructura para conectar a las empresas con proveedores confiables.

En ese momento volví a hablar con César, mi cofundador. Le dije algo que sonaba bastante ambicioso: “Oye, veo la oportunidad de construir el jugador más grande de manufactura en el mundo… sin tener máquinas”.

Así empezó Radii.

La idea es ofrecer manufactura de excelencia a un clic de distancia. A través de una red global de proveedores, las empresas pueden pedir piezas y coordinar todo el proceso (materiales, precio, tiempos de entrega y fabricación) desde un solo punto de contacto.

Al final lo que buscamos es que las compañías puedan enfocarse en diseñar y construir sus productos, mientras nosotros resolvemos la complejidad de la cadena de suministro.

¿Quién es hoy su cliente ideal?

Nuestro cliente ideal son empresas industriales grandes. Normalmente compañías Tier 1 o Tier 2 dentro de la cadena automotriz o aeroespacial.

Estamos hablando de empresas que fabrican motores, frenos, asientos, estructuras o componentes para autos y aviones. Son compañías que venden miles de millones al año y que tienen cadenas de suministro muy complejas.

Muchas veces estas empresas necesitan cientos o miles de piezas distintas y coordinar a decenas de proveedores. Ahí es donde Radii entra: nosotros simplificamos ese proceso para que puedan acceder a manufactura confiable a través de un solo punto de contacto.

De 2024 a 2025 crecieron más de 500%. Pasaron de vender 613 piezas a cerca de 90 mil. ¿Qué cambió?

Creo que fueron varias cosas, pero principalmente encontrar los canales correctos de distribución y escuchar muy bien a nuestros clientes.

El B2B industrial es lento. Las primeras ventas suelen ser pequeñas porque las empresas quieren probarte primero. Tienes que pasar por procesos de alta, validaciones y auditorías. Eso puede tardar tres o cuatro meses.

Pero una vez que entras, la dinámica cambia. Es como una llave que se va abriendo poco a poco. Cada mes te dan proyectos más grandes, más críticos, y si haces bien tu trabajo, esa relación se vuelve recurrente.

Nosotros vendemos piezas que las empresas necesitan comprar constantemente. Entonces, si resuelves bien el primer problema, te siguen comprando.

Gran parte del crecimiento vino de eso: escuchar al cliente, adaptar el producto a lo que realmente necesitaba y salir a vender desde el día uno.

Literalmente empezamos vendiendo con una página web y mucho trabajo comercial.

En manufactura un error no es solo un aprendizaje, también puede ser muy caro. ¿Cuál ha sido el más costoso que han tenido hasta ahora?

Tuvimos uno de alrededor de 30 mil dólares. Fue un error de logística internacional.

Nuestra red de manufactura está distribuida entre Asia, Europa, Estados Unidos y México. Muchas veces hay que importar piezas, y aunque yo entiendo muy bien el proceso de manufactura, no soy experto en logística internacional.

Pensamos que lo iríamos resolviendo sobre la marcha, pero elegimos un proveedor logístico que no era el adecuado. Las piezas venían en camino a México y literalmente se perdieron.

Tuvimos que hablar con el cliente, explicar lo que había pasado y asumir el costo para fabricar nuevamente las piezas. Eso implicó un retraso de dos o tres semanas.

Al final entregamos el nuevo lote… y un mes después aparecieron las piezas originales. No se las habían robado. Simplemente se habían perdido en el proceso logístico.

Fue un golpe duro, pero también nos enseñó algo importante: en una operación como esta, hay áreas donde no puedes improvisar.

Mucho se habló del nearshoring en los últimos años. Desde tu perspectiva, ¿es una oportunidad real?

Sí es real. La oportunidad existe y es enorme. Pero creo que no ha avanzado tan rápido como podría porque faltaba infraestructura.

Muchas de las pymes manufactureras que forman parte de estas cadenas ni siquiera tienen página web. No tienen procesos comerciales estructurados, no cotizan rápido, muchas veces ni siquiera hablan inglés.

Entonces para una gran empresa encontrar proveedores confiables es muy difícil. El proceso de discovery es lentísimo. Ahí es donde entra Radii.

Nosotros estamos construyendo esa infraestructura: digitalizar esa red de manufactura y conectar a las grandes empresas con proveedores confiables.

El nearshoring está pasando, pero todavía hay mucho trabajo que hacer para que realmente se aproveche todo su potencial.

Radii está construyendo desde Querétaro, en el corazón del corredor automotriz y aeroespacial. ¿Qué ventaja les da estar ahí?

A veces vemos lo que pasa en el ecosistema de startups en Ciudad de México y nos da un poco de FOMO, pero al final la realidad es que nuestros clientes están aquí.

El corredor automotriz y aeroespacial más importante de Latinoamérica está en esta región. Estamos a pocas horas de las principales plantas del país y también muy cerca de Monterrey, que es otro hub industrial clave.

Eso nos permite algo muy importante: estar cerca del cliente.

Muchas veces tenemos reuniones con corporativos gigantes a una hora de distancia. Podemos ir, sentarnos con ellos, entender sus problemas y construir soluciones. Para nosotros tiene mucho más sentido estar aquí que movernos a una ciudad más “tech”.

Entrar a la cadena de suministro automotriz no es sencillo. ¿Cuál ha sido la barrera más difícil?

La confianza. Tengo 28 años y muchos de nuestros clientes tienen 50 o más. Algunos llevan más tiempo en la industria del que yo llevo vivo.

Cuando les explicas que estás coordinando manufactura a través de una red de proveedores, lo primero que preguntan es: ¿cómo controlas la calidad si no tienes las máquinas?

Entonces lo que hacemos es demostrarlo con hechos. Les decimos: dime cuál es la pieza que más problemas te genera. La fabricamos y te la damos gratis. Pruébala.

Cuando la prueban y ven que funciona, que cumplimos con calidad, precio y tiempos, entonces empieza a construirse la confianza.

La segunda barrera es el capital. En esta industria puedes entregar un proyecto y esperar 30, 60 o hasta 90 días para recibir el pago. Para manejar eso trabajamos con esquemas de factoraje con una empresa de Guadalajara que se llama Kredfeed, especializada en la industria manufacturera. Eso nos ayuda a mantener el flujo de caja.

Recientemente recibiste el reconocimiento de Emprendedor del Año en Querétaro. ¿Qué cambia realmente un premio así?

En el día a día del negocio no te hace mejor ni peor.

Pero en términos de confianza sí cambia mucho. En el evento estaban directores de empresas como Bombardier, Safran, Martinrea… compañías gigantes que están transformando la industria aquí en la región.

Sentarte en esa misma mesa y recibir ese reconocimiento te abre puertas. Esta semana, por ejemplo, nos permitió visitar varias empresas y tener conversaciones con directores que quizá antes no hubieran sucedido.

Para nosotros el verdadero premio sigue siendo que los clientes nos sigan comprando. Pero en términos de marketing y credibilidad, un reconocimiento así ayuda muchísimo.

¿Qué tendría que pasar en los próximos años para decir que Radii realmente está funcionando?

Nos gustaría estar manejando un volumen de transacciones (un GMV) superior a los siete millones de dólares al año. Eso ya sería un impacto importante.

Hoy estamos trabajando con tres plantas en Querétaro. Básicamente nos integramos a su departamento de ventas, digitalizamos su proceso comercial a través de la plataforma y también les ayudamos con soluciones financieras para resolver temas de flujo de caja.

Si logramos replicar ese modelo con 30 o 50 plantas más, el impacto para la industria sería enorme.

En paralelo, nuestro foco ahora es cerrar más clientes en Estados Unidos y dominar el Bajío. También estamos terminando de cerrar nuestra ronda de inversión (ya estamos cerca del 90%.)

La meta es convertirnos en el jugador más grande posible dentro de este espacio y demostrar que desde México se puede construir infraestructura tecnológica para transformar una industria global.

Construir infraestructura para una industria tradicional

Mientras gran parte del ecosistema startup mira hacia software, fintech o inteligencia artificial, Radii está apostando por algo distinto: digitalizar la infraestructura de una industria que mueve trillones de dólares a nivel global.

Si la tesis funciona, el impacto no será visible en una app que todos descargan.

Estará en algo mucho más silencioso: las piezas que terminan dentro de autos, aviones y máquinas que millones de personas usan todos los días.

Infraestructura invisible que sostiene a toda una industria.

Entrevista realizada por:

Eduardo Hernández, Head de Startup Avenue en Volcano Summit y Partner en Leapstart, donde impulsa el crecimiento de startups y el desarrollo del ecosistema emprendedor. Ex-emprendedor del sector asegurador, ha participado activamente en iniciativas como Startup Weekend, Emprendedores Anónimos, Hackers/Founders y Magma Partners.

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