La startup salvadoreña combinó capital y deuda institucional en una estructura de US$53 millones liderada por Accial Capital. La operación se posiciona como la mayor ronda registrada para una fintech centroamericana y refuerza el interés de inversionistas por soluciones de crédito para pymes
La fintech salvadoreña Ábaco cerró una estructura de financiamiento por US$53 millones que integra capital y deuda institucional, estableciendo la mayor ronda conseguida hasta ahora por una fintech en Centroamérica. La operación contempla una línea warehouse de US$50 millones encabezada por la firma estadounidense Accial Capital, además de una ronda Seed de US$2.6 millones con la participación de Impact Ventures PSM, Nazca Ventures, Alaya Capital, Caricaco Ventures e Innogen Capital, entre otros inversionistas.
Fundada en 2023 por los emprendedores salvadoreños Alejandro McCormack, Carlos Villalobos y Moisés Hasbún, la compañía desarrolla tecnología basada en inteligencia artificial y automatización para permitir que pequeñas y medianas empresas transformen facturas pendientes de pago en liquidez en menos de 24 horas.
Desde su creación, Ábaco acumula más de US$60 millones levantados, supera los US$100 millones en créditos originados y registra más de 25,000 desembolsos, cifras que respaldan el crecimiento de su modelo de negocio.

Una ronda que destaca en el mapa del venture capital latinoamericano
La operación sobresale en un mercado donde las rondas superiores a US$50 millones siguen siendo poco comunes fuera de Brasil y México, países que concentran históricamente la mayor parte de la inversión de venture capital en la región.
De acuerdo con Cuantico VP, durante 2025 Brasil y México captaron 78.5% del capital de riesgo invertido en América Latina. Al mismo tiempo, el sector fintech absorbió 61% de la inversión total con apenas 29% de las transacciones, reflejando que los mayores tickets continúan concentrándose en empresas de servicios financieros.
En este escenario, la ronda de Ábaco fortalece la visión de que el financiamiento para pymes en Centroamérica representa una oportunidad de crecimiento para inversionistas institucionales, más allá de una necesidad histórica de acceso al crédito.
La tendencia también coincide con el interés que TechCrunch ha identificado por compañías que construyen infraestructura financiera para facilitar el crédito empresarial en América Latina, como ocurre con Kala y Mono, enfocadas en modernizar la originación y el acceso al financiamiento para empresas.
Tecnología financiera e innovación regulatoria
Parte de la estructura de financiamiento se apoya en la Ley de Emisión de Activos Digitales (LEAD) de El Salvador. Según Ábaco, la operación figura entre las primeras de la región en incorporar mecanismos basados en tokens dentro de su esquema de garantías y eficiencia de capital.
La transacción también recibió reconocimiento de CAF, el Ministerio de Economía y la agencia de promoción de inversiones INVEST, instituciones que respaldan el desarrollo del ecosistema de innovación salvadoreño.
Por su parte, Accial Capital, principal proveedor de deuda de la operación, ha financiado más de US$4,500 millonesen préstamos desde 2018. De ese total, US$3,400 millones se destinaron a micro, pequeñas y medianas empresas, beneficiando a más de un millón de prestatarios, de los cuales más de la mitad son mujeres.
«Esta ronda es una señal de que desde Centroamérica se pueden construir empresas capaces de atraer capital institucional de clase mundial para resolver uno de los mayores desafíos de la región: el acceso al financiamiento para pymes», afirmó Alejandro McCormack, CEO y cofundador de Ábaco.
Una señal para el capital de riesgo en la región
Además de consolidar a Ábaco como uno de los principales casos de crecimiento del ecosistema centroamericano, la operación evidencia el creciente interés del capital privado estadounidense por segmentos de crédito especializados en América Latina, particularmente el factoring para pequeñas empresas.
Al mismo tiempo, la ronda respalda la estrategia de El Salvador para fortalecer su posición como hub de innovación fintech y activos digitales mediante la LEAD. Si la compañía concreta su expansión hacia Guatemala y Costa Rica, podría acelerar el desarrollo del factoring digital transfronterizo y convertirse en uno de los referentes fintech del istmo para inversionistas y fondos de venture capital.
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