lunes, julio 6, 2026

La apuesta de MADE: hacer que la manufactura latinoamericana sea más confiable

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Gerardo Peña creció rodeado de fábricas. Su familia ha estado ligada a la manufactura durante generaciones y, desde muy joven, entendió algo que pocas personas fuera de la industria alcanzan a ver: fabricar un producto es un problema mucho más complejo de lo que parece. Años después decidió construir un marketplace para conectar empresas con fabricantes en México. La idea parecía sencilla: si el país tiene cientos de miles de empresas manufactureras, ¿por qué sigue siendo tan difícil encontrar al proveedor correcto? Los primeros meses fueron prometedores. Generaron más de seis millones de dólares en órdenes de compra. Pero algo no estaba funcionando.

Las fábricas no siempre tenían la capacidad prometida. Los tiempos de entrega cambiaban. La calidad variaba. Y muchos proyectos simplemente no se concretaban. Fue entonces cuando Gerardo entendió que el problema no era la falta de demanda. El problema era la confianza. Así nació la nueva versión de MADE. Hoy la empresa utiliza inteligencia artificial para ayudar a las fábricas a anticipar fallas, reducir desperdicios y operar con mayor consistencia. Porque para competir globalmente, la manufactura latinoamericana no solo necesita más capacidad. Necesita ser más predecible.

¿Qué estabas haciendo antes de MADE?

Vengo de una familia ligada a la manufactura. Mis abuelos tuvieron fábricas y desde muy joven estuve cerca de la industria. Siempre me llamó la atención resolver problemas complejos a través de productos fabricados en serie. Y durante esos años me di cuenta de algo que me parecía contradictorio: en México tenemos cientos de miles de empresas manufactureras, pero sigue siendo increíblemente difícil encontrar al fabricante correcto. Muchas veces era más fácil mandar a fabricar al otro lado del mundo que encontrar un proveedor confiable aquí mismo. Ese fue el cuestionamiento que dio origen a MADE.

¿Cómo pasó MADE de ser un marketplace a construir tecnología para fábricas?

Cuando lanzamos el marketplace tuvimos una respuesta muy positiva. En los primeros meses generamos más de seis millones de dólares en órdenes de compra. Pero algo empezó a romperse. Muchas de esas ventas no avanzaban porque las fábricas no tenían la capacidad prometida, no podían cumplir con los tiempos de entrega o la calidad no era la esperada. Y ahí entendimos algo importante. El problema no era conectar oferta y demanda. El problema estaba dentro de la planta. Si queríamos ayudar a que más empresas fabricaran en México y en la región, primero teníamos que ayudar a los fabricantes a operar mejor. Ese fue el momento en que MADE dejó de ser un marketplace y se convirtió en una empresa de tecnología industrial.

¿Qué hace MADE hoy?

Made es un sistema operativo que identifica y previene eventos críticos en sistemas físicos. La mayoría de las fábricas siguen operando de manera reactiva. Reaccionan al paro no planeado, al defecto o al retraso.  Nuestra propuesta es distinta: anticiparnos al problema antes de que ocurra. Lo logramos con agentes AI que están analizando data en tiempo real. Nos conectamos a máquinas, sensores y sistemas de las fábricas para entender cómo se comporta una línea de producción. A partir de esa telemetría, nuestros modelos aprenden cómo se ve una producción normal y cómo se ven los errores antes de que ocurran. Made OS identifica las señales tempranas de una falla, para ayudar a la planta a ser más eficiente, reducir pérdidas y cumplir mejor con sus tiempos de entrega.

¿Por qué seguimos dependiendo de China?

Muchas veces pensamos que China gana únicamente por precio, pero no es así. Lo que realmente compra el cliente es confianza. Confianza en la calidad, en la consistencia, en los tiempos de entrega y en la capacidad de producir a escala. El fabricante regional muchas veces pierde no porque sea más caro, sino porque existe demasiada variabilidad en la producción. Y ese fue exactamente el aprendizaje que nos dejó el marketplace. El problema que hoy estamos resolviendo es cómo ayudar a las fábricas a ser más consistentes y más confiables.

¿Hoy quién es tu cliente ideal?

Nuestro cliente ideal son plantas con líneas de alta velocidad que ya tienen cierto nivel de digitalización, como la industria minera, y líneas de empaque de alimentos y bebidas, de celulosa y farmacéuticas. La mayoría son empresas que ya generan datos y sobre las que podemos montar nuestro sistema para empezar a entender cómo opera su producción. Dicho eso, también trabajamos con plantas más tradicionales. Hoy tenemos la capacidad de instrumentar o sensorizar líneas que quieren avanzar hacia la digitalización específicamente para generar la data suficiente para evitar errores en producción. No creemos que una fábrica necesite cambiar todas sus máquinas para beneficiarse de esta tecnología. Por eso estamos desarrollando soluciones que permiten conectar equipos legacy y llevar inteligencia operativa a fábricas que todavía están en etapas tempranas de digitalización.

¿Estamos realmente viviendo una reindustrialización?

Sí, pero creo que la reindustrialización se puede entender de dos formas. La primera es la más visible: construir nuevas plantas y atraer nueva capacidad productiva. La segunda es menos evidente, pero igual de importante: hacer que las fábricas que ya existen sean más eficientes. Muchas empresas todavía consideran normal perder parte de su producción o asumir ciertos niveles de merma. Nosotros creemos que hay una enorme oportunidad en ayudar a las plantas a producir más con la capacidad que ya tienen. La siguiente ola de industrialización también será una ola de inteligencia operativa.

 

¿Qué es lo más no glamoroso de ser founder?

Que nunca terminas. Siempre hay algo pendiente. Siempre hay una llamada, una decisión, un problema o algo que podrías estar haciendo. La lista nunca se acaba y la cabeza tampoco se apaga. A veces eso es lo más difícil de ser founder. Pero también es parte de lo bonito. Porque significa que estás construyendo algo que todavía tiene mucho por hacer y mucho por crecer.

La siguiente fábrica no necesariamente será más grande

La conversación sobre reindustrialización suele enfocarse en nuevas plantas, nuevas inversiones y nuevas líneas de producción. Pero la apuesta de MADE va por otro camino. ¿Qué pasaría si el mayor potencial de la manufactura latinoamericana no estuviera en construir más fábricas, sino en hacer que las que ya existen operen mejor? Después de intentar conectar compradores con fabricantes, Gerardo llegó a una conclusión incómoda: la capacidad productiva existe. Lo que muchas veces falta es la confianza para usarla. Por eso MADE está construyendo algo menos visible que una nueva fábrica. Está construyendo una capa de inteligencia para que las fábricas puedan anticiparse a los problemas, producir con mayor consistencia y competir en un mercado donde la confiabilidad importa tanto como el precio. Porque la próxima ventaja competitiva de la manufactura no será únicamente producir más. Será producir mejor.

Entrevista realizada por:

Eduardo Hernández, Head de Startup Avenue en Volcano Summit y Partner en Leapstart, donde impulsa el crecimiento de startups y el desarrollo del ecosistema emprendedor. Ex-emprendedor del sector asegurador, ha participado activamente en iniciativas como Startup Weekend, Emprendedores Anónimos, Hackers/Founders y Magma Partners.

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