martes, febrero 10, 2026

De founder a inversor: cómo escoger tus primeras apuestas como ángel o LP en Latinoamérica

Tabla de contenidos

El cambio de founder a inversor se ha convertido en una de las señales más claras de madurez del ecosistema emprendedor en Latinoamérica. Fundadores que ya han pasado por la creación de empresas, el levantamiento de capital y la operación en entornos de alta incertidumbre comienzan a participar activamente como inversionistas ángeles o como Limited Partners (LPs) en fondos de venture capital.

Este fenómeno ocurre en un contexto desafiante: en 2024, la inversión en startups latinoamericanas alcanzó aproximadamente USD 3.600 millones, una cifra inferior a los máximos de 2021, pero que muestra señales de estabilización, según Reuters. La mayor parte de este capital se concentró en rondas medias y tardías, lo que ha reforzado el valor estratégico del capital temprano. Para quienes dan el salto a la inversión, elegir las primeras apuestas requiere análisis, disciplina y comprensión profunda del entorno regional.

El ecosistema latinoamericano y el rol del capital temprano

La inversión temprana ha sido uno de los pilares que ha permitido la continuidad del ecosistema durante ciclos de menor liquidez. En 2023, la inversión ángel representó cerca del 16 % del total del venture capital en Latinoamérica, con aproximadamente USD 400 millones invertidos, de acuerdo con Infobae. Este capital se destinó principalmente a startups en etapas pre-seed y seed, donde el riesgo es mayor, pero también el potencial de crecimiento.

Brasil y México continúan liderando en volumen de inversión, seguidos por Colombia, Chile y Argentina. Sin embargo, datos recopilados por Reuters muestran que más del 60 % del capital reciente fue asignado a etapas avanzadas, lo que ha generado un cuello de botella para compañías en fases iniciales. En este escenario, los inversionistas ángeles y los nuevos LPs cumplen una función clave al sostener el flujo de proyectos que, eventualmente, alimentarán rondas posteriores.

De Founder a inversor: ángel o LP, decisiones estratégicas

El tránsito de Founder a inversor no responde a un único camino. Muchos fundadores comienzan como inversionistas ángeles, utilizando capital propio para invertir directamente en startups. Este modelo permite cercanía con los equipos, participación estratégica y la posibilidad de transferir conocimiento operativo. Según Endeavor, los tickets ángel en Latinoamérica suelen ubicarse entre USD 10.000 y USD 200.000 por empresa, dependiendo del mercado y del perfil del inversionista.

El rol de LP implica una lógica distinta. En este esquema, el capital se compromete a un fondo administrado por General Partners, quienes toman las decisiones de inversión. De acuerdo con Carta, esta estructura permite diversificación inmediata, ya que los fondos suelen construir portafolios de entre 20 y 100 startups. Aunque el control directo es menor, el riesgo se distribuye y la gestión queda en manos de equipos especializados. El capital, sin embargo, permanece ilíquido durante periodos que suelen oscilar entre ocho y doce años.

Criterios clave para escoger las primeras apuestas

La selección de inversiones tempranas exige combinar análisis cuantitativo con evaluación cualitativa. Estudios de CB Insights indican que la mayoría de las startups fracasan por falta de encaje con el mercado o problemas de ejecución, lo que subraya la importancia de evaluar más allá de la idea inicial.

Entre los criterios más relevantes para los nuevos inversionistas se encuentran:

  • Tamaño y crecimiento del mercado: startups que operan en mercados amplios o en expansión presentan mayor potencial de retorno.
  • Equipo fundador: experiencia previa, complementariedad de habilidades y capacidad de adaptación son factores determinantes.
  • Tracción temprana: crecimiento sostenido, retención de usuarios o validación comercial aportan señales relevantes.
  • Diversificación del portafolio: análisis citados por Emprendedores News señalan que solo una minoría de las inversiones genera retornos significativos, por lo que portafolios con más de 20 participaciones reducen el riesgo agregado.

Estos criterios permiten estructurar decisiones más racionales y alineadas con horizontes de largo plazo.

Riesgo, retornos y expectativas realistas

Invertir en startups implica asumir altos niveles de riesgo. La mayoría de las inversiones no generan retornos significativos, y los resultados suelen concentrarse en pocos casos exitosos. Diversos análisis del sector coinciden en que el retorno promedio de la inversión ángel depende en gran medida de uno o dos aciertos dentro del portafolio.

Para los LPs, los retornos esperados en venture capital suelen ubicarse entre 2x y 3x del capital comprometido a lo largo de la vida del fondo, según referencias de la industria. Sin embargo, estos resultados no son inmediatos y dependen del desempeño del equipo gestor, del momento del mercado y de la capacidad de las startups para alcanzar salidas exitosas.

Experiencia emprendedora como capital estratégico

La evolución de founder a inversor refleja un ecosistema latinoamericano más sofisticado y consciente de sus ciclos. A medida que más emprendedores reinvierten capital y conocimiento, el financiamiento temprano se fortalece y se vuelve más selectivo. Ya sea como ángel o como LP, invertir con datos, diversificación y entendimiento del contexto regional permite construir portafolios más resilientes. En un entorno donde el capital se asigna con mayor cautela, la experiencia del founder emerge como uno de los activos más valiosos para impulsar el crecimiento sostenible de las startups en Latinoamérica.

También te puede interesar leer: 

Next Tier GVC Gaesco refuerza su capital con US$ 11M de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica

Relacionados Posts