La verificación de identidad atraviesa una transformación impulsada por el avance de la inteligencia artificial y el crecimiento de los intentos de fraude digital. En ese contexto, Incode anunció la adquisición de Identiq y una inversión de US$100 millones para fortalecer una infraestructura diseñada bajo el principio de privacidad desde su origen. La operación incorpora una tecnología criptográfica que permitirá a empresas e instituciones detectar patrones de fraude sin intercambiar información sensible de sus clientes.
Además de ampliar sus capacidades tecnológicas, la compañía busca responder a un escenario donde las amenazas evolucionan con rapidez y la protección de datos se convierte en un elemento clave para generar confianza entre organizaciones y usuarios.

Incode incorpora la tecnología de Identiq para fortalecer la prevención del fraude
La compra de Identiq suma a la plataforma de Incode una tecnología patentada que permite compartir señales de fraude entre organizaciones sin revelar datos personales. El objetivo consiste en mejorar la colaboración entre instituciones sin recurrir a bases de datos centralizadas ni exponer información confidencial.
Junto con la adquisición, la empresa anunció una inversión de US$100 millones, destinada a fortalecer el procesamiento biométrico en los dispositivos de los usuarios, ampliar la investigación en tecnologías enfocadas en la privacidad, incrementar su capacidad de ingeniería y acelerar su expansión internacional.
Ricardo Amper, fundador y CEO de Incode, explicó que la privacidad y la prevención del fraude forman parte del mismo desafío. Bajo esa visión, la integración de Identiq complementa la arquitectura Privacy by Design que la compañía desarrolló desde sus primeros años de operación.
Cómo cambia la estrategia de Incode con esta adquisición
La integración permitirá que bancos, empresas de telecomunicaciones, marketplaces y otras organizaciones detecten actividades sospechosas compartiendo únicamente señales de fraude, sin transferir información personal entre las partes involucradas.
Ese modelo busca reducir los riesgos asociados al intercambio tradicional de datos y fortalecer la cooperación frente a amenazas que suelen afectar a múltiples instituciones al mismo tiempo.
Las principales capacidades que incorpora esta operación incluyen:
- Compartir señales de fraude sin intercambiar datos personales.
- Procesar información biométrica directamente en el dispositivo del usuario.
- Automatizar la verificación de identidad mediante inteligencia artificial.
- Reforzar la investigación y el desarrollo de tecnologías centradas en la privacidad.
La tecnología desarrollada por Identiq fue construida durante casi diez años con una inversión superior a US$50 millones. Ahora será integrada a la plataforma de Incode para aportar inteligencia colaborativa en miles de millones de verificaciones de identidad.

Incode responde al crecimiento del fraude impulsado por inteligencia artificial
Los datos recopilados por la compañía muestran un aumento acelerado del llamado fraude agéntico, una modalidad en la que los ataques son ejecutados con ayuda de agentes de inteligencia artificial. Hasta la fecha, Incode acumula más de 7.000 millones de verificaciones de identidad procesadas en todo el mundo.
Según la empresa, este tipo de fraude representó el 3% de los intentos detectados durante 2024. En el primer trimestre de 2026, la participación aumentó al 40%, mientras la proyección indica que podría superar el 90% en los próximos 18 meses.
Ese panorama coincide con el incremento de incidentes relacionados con la exposición de información. De acuerdo con el Identity Theft Resource Center, durante 2025 se registraron 3.322 compromisos de datos en Estados Unidos, un récord histórico y un crecimiento del 79% frente a cinco años atrás. Además, las brechas vinculadas con proveedores se duplicaron durante ese periodo.
Un nuevo paso para la identidad digital
La incorporación de Identiq fortalece la estrategia de Incode para combinar verificación de identidad, inteligencia artificial y protección de datos dentro de una misma infraestructura. Con la inversión de US$100 millones, la compañía busca ampliar tecnologías que permitan combatir el fraude sin comprometer la privacidad de los usuarios. La operación también refleja una tendencia creciente en la industria: desarrollar mecanismos de colaboración entre organizaciones que respondan a amenazas cada vez más sofisticadas, sin dejar de lado el resguardo de la información personal.
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