Enviar dinero entre países todavía implica tiempos largos, costos altos y una red de intermediarios que complica cada operación. En ese escenario se mueve Infinia, la fintech fundada por Ianai Urwicz y Alejandro Rettig, que cerró una ronda Serie A por US$13,5 millones para ampliar su infraestructura de pagos en mercados emergentes. La compañía busca conectar redes bancarias locales con rieles de activos digitales para habilitar transferencias internacionales más ágiles, cobros y cuentas virtuales multimoneda.
La operación fue respaldada por Bain Capital, Variant, Y Combinator, Lattice, Varrock, Reverie, DECACORN, G2 Momentum Capital y Tekton Ventures. El anuncio también incluyó a socios como Stripe, Bridge, OpenFX, KAST y Despegar, empresas que forman parte de su ecosistema. Con este nuevo capital, Infinia acelerará su expansión regulatoria y tecnológica en América Latina, África y Asia, tres regiones donde la necesidad de pagos transfronterizos eficientes sigue creciendo.

Infinia y la apuesta por conectar banca y activos digitales
Infinia fue creada con una tesis clara: unir la infraestructura financiera tradicional con nuevas vías digitales para mover dinero entre mercados con menos fricción. En lugar de presentar la banca local y los activos digitales como sistemas separados, la fintech plantea una capa tecnológica capaz de conectarlos dentro de una misma operación. Esa visión es la que hoy impulsa su crecimiento y explica el interés de inversionistas globales.
La empresa, liderada por Ianai Urwicz como CEO y Alejandro Rettig como CTO, se enfoca en resolver un problema estructural del sistema financiero internacional. En muchos mercados emergentes, las transferencias entre países todavía dependen de procesos lentos, múltiples intermediarios y altos costos operativos. Infinia busca reducir esa complejidad al enlazar redes de compensación bancaria con tecnología de libro mayor digital.
Según la compañía, su infraestructura permite pagos transfronterizos en tiempo real, cobros locales y cuentas virtuales multimoneda. Esa combinación apunta a empresas que necesitan enviar fondos, recibir pagos o gestionar operaciones en distintas monedas sin depender de una integración distinta para cada mercado. Más que una pasarela de pagos, la fintech se presenta como una base operativa para mover dinero de forma programable.
Qué financiará la ronda de Infinia
La Serie A marca una nueva etapa para la compañía y define con claridad el destino del capital. Infinia explicó que los US$13,5 millones serán utilizados para ampliar licencias regulatorias y fortalecer sus vías tecnológicas en América Latina, África y Asia. Esa hoja de ruta muestra que la expansión no solo pasa por sumar clientes, sino por construir la infraestructura necesaria para operar con mayor profundidad en más geografías.
En pagos internacionales, crecer exige mucho más que desarrollar software. También se necesita acceso a sistemas bancarios locales, cumplimiento normativo, capacidad de liquidación y una red que permita operar entre monedas de forma ágil. Por eso, esta ronda funciona como una palanca para consolidar una infraestructura más robusta, preparada para responder a la demanda de empresas que operan a través de fronteras.
La lista de inversionistas también aporta contexto sobre el momento de la fintech. El respaldo de Bain Capital, Variant y Y Combinator se suma a una red de actores que ya observan con interés la evolución de la infraestructura financiera para mercados emergentes. A eso se agregan aliados estratégicos como Stripe, Bridge, OpenFX, KAST y Despegar, mencionados por la empresa como parte de una visión compartida alrededor del dinero programable.
Por qué Infinia quiere crecer en mercados emergentes
El foco geográfico de Infinia no es casual. América Latina, África y Asia concentran una parte importante de los desafíos asociados al movimiento de dinero entre países: pagos lentos, baja interoperabilidad, procesos bancarios fragmentados y costos elevados. En ese contexto, una infraestructura capaz de conectar redes locales con rieles digitales puede convertirse en una herramienta clave para fintechs, plataformas de comercio, empresas de viajes y negocios con operaciones regionales.
La propuesta de la compañía se resume en tres frentes:
- Pagos transfronterizos en tiempo real para acelerar transferencias entre mercados.
- Cobros y cuentas virtuales multimoneda para operar con mayor flexibilidad.
- Conexión entre banca tradicional y tecnología de libro mayor digital en una misma infraestructura.
Ese modelo busca simplificar un proceso que hoy suele estar repartido entre bancos, proveedores de FX, procesadores y soluciones digitales independientes. En vez de construir esa red pieza por pieza, las empresas podrían acceder a una sola capa tecnológica para gestionar movimientos de dinero, cobros y liquidaciones en distintos países.
Un nuevo tramo para la expansión de Infinia
La ronda de US$13,5 millones refuerza el lugar que Infinia quiere ocupar dentro de la nueva infraestructura financiera global. La fintech fundada por Ianai Urwicz y Alejandro Rettig no apunta al usuario final, sino a resolver el engranaje que permite que el dinero se mueva entre empresas, monedas y geografías con mayor velocidad. Esa capa, aunque muchas veces permanezca fuera de la vista del consumidor, resulta decisiva para el crecimiento del comercio digital y los servicios financieros en mercados emergentes.
Más que sumar capital, Infinia entra ahora en una etapa de ejecución. La compañía ya definió su objetivo: conectar redes bancarias locales con rieles digitales para construir un sistema de dinero programable. El siguiente paso estará en convertir esa visión en más licencias, más cobertura y una infraestructura capaz de responder a la creciente demanda de pagos internacionales con agilidad, escala y operación multimoneda.
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