martes, febrero 24, 2026

De castigar a motivar: la apuesta de Airbag por cambiar el transporte desde las personas

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Airbag nació con una tesis incómoda: los datos no cambian comportamientos. Fundada por Adrián Trucíos, la compañía desarrolla un software que ayuda a flotas y aseguradoras a reducir accidentes, costos y rotación apostando por incentivos en lugar de vigilancia. En esta conversación, Trucíos habla sobre el origen de la empresa, los errores iniciales y su visión para transformar la cultura del transporte.

¿Cómo empezó tu camino como emprendedor?

Siempre me he considerado emprendedor desde muy chico. A los 12 años lancé mi primer negocio: pizzas en forma de cono que vendía en la escuela. Las vi en internet, pedí los moldes, las preparaba en mi casa y las revendía entre clases.

Duró poco. Cuando intenté formalizarlo, el director me dijo que los alumnos no podían vender nada porque la cafetería era concesión exclusiva. Fue mi primer choque con la realidad: innovar no siempre es suficiente.

En la universidad intenté lanzar un “Airbnb” de estacionamientos, un food truck y hasta un coworking que estuvo a punto de firmarse meses antes de la pandemia. El verdadero punto de quiebre llegó cuando viví en Shanghái, Seúl y Hong Kong. Ahí entendí cómo la tecnología puede reconfigurar industrias completas. Esa idea quedó sembrada.

¿Qué problema viste en la industria del transporte?

El transporte enfrenta 3 grandes crisis.

  1. La seguridad. Cada año mueren alrededor de 1.7 millones de personas en accidentes de tránsito a nivel global.
  2. Los costos operativos. Un mal hábito de conducción impacta directamente en combustible, frenos, llantas, mantenimiento y tiempos muertos.
  3. La escasez de conductores profesionales. En algunos mercados la falta de operadores supera el 40%, mientras la logística sigue creciendo.

Lo interesante es que las empresas ya tienen datos gracias a la telemetría. El problema no es la falta de información. “La telemetría es como hacerte estudios médicos. Tienes toda la información sobre lo que está mal, pero no se la das al paciente o no le das un plan para cambiar.”

Los indicadores existían. Lo que faltaba era modificar el comportamiento del conductor. Más que un problema tecnológico, era un problema cultural.

La primera versión de Airbag no era la actual. ¿Qué pasó?

Nuestro primer producto era una app que bloqueaba el celular cuando el vehículo superaba los 15 km/h. Permitía navegación y llamadas de emergencia. Parecía lógico: si el celular es el problema, elimínalo.

Un cliente aceptó probarlo con 50 conductores. En menos de 48 horas, la aplicación había sido desinstalada por todos. Nos convertimos en el policía. En el que castiga.

Ese fue el momento en que entendimos que no se cambian hábitos imponiendo. Se cambian motivando. Ese fracaso redefinió la empresa.

Entonces, ¿Qué hace hoy Airbag?

Hoy somos lo que llamamos el primer software de recursos humanos para transporte.

Recolectamos datos sobre aceleraciones bruscas, frenadas, exceso de velocidad y uso del celular. Pero la diferencia está en que esa información se le entrega directamente al conductor.

A través de una app puede ver su desempeño, compararse con otros, cumplir retos y acumular puntos intercambiables por recompensas reales como despensas, electrónicos o seguros médicos. Cambiamos el látigo por la zanahoria.

El impacto no es solo en seguridad. También es financiero. Mientras más grande el vehículo, mayor el retorno en ahorro por reducción de accidentes y desgaste. Además, el sistema fortalece la retención en una industria con alta rotación.

¿Quién es tu cliente ideal?

Trabajamos con cinco segmentos principales:

  • Transporte de carga pesada (trailers y camiones de larga distancia).
  • Transporte de pasajeros (escolar, turístico, personal).
  • Última milla urbana.
  • Flotas utilitarias (instaladores, técnicos, vendedores).

Mientras más grande el vehículo, mayor el retorno.

En el caso de aseguradoras, algunas integran Airbag dentro de sus pólizas como herramienta preventiva. Si bajan los siniestros, gana la empresa transportista, gana la aseguradora y ganamos nosotros.

El modelo no busca sustituir la telemetría existente, sino activarla.

¿Dónde están operando actualmente?

Operamos principalmente en México y Colombia, donde tenemos equipo, oficina y estructura comercial.

También contamos con clientes en Perú, Guatemala, Costa Rica y Estados Unidos, probando mercado y evaluando expansión.

Un aprendizaje importante es que en B2B no basta con abrir mercado desde lejos. “Si vas a abrir un país, tienes que ir all in.” En Colombia el crecimiento aceleró cuando contratamos country manager, equipo de ventas y customer success local. En esta industria, la presencia genera confianza.

Han levantado capital. ¿Qué buscas en un inversionista?

Hemos levantado capital en dos rondas institucionales y estamos en proceso de nueva ronda.

Para mí hay dos tipos de inversionistas ideales. El primero es el que aporta smart money: contactos, experiencia, mentoría y talento. Alguien que realmente acelera la empresa más allá del dinero.

Y el segundo, siendo muy honesto, es el inversionista que no molesta. El foco es uno de los recursos más escasos como emprendedor. Si alguien no está aportando valor real y además exige reportes innecesarios o quiere involucrarse en cada decisión operativa, termina desviando tiempo crítico del crecimiento.

Como CEO, mi trabajo es operar y ejecutar. El inversionista debe confiar y sumar cuando realmente aporta.

¿Qué te gustaría que digan de Airbag en cinco años?

Más allá de métricas o valuaciones, me gustaría que el impacto fuera visible en datos públicos.

Que alguien diga: “Desde que Airbag está implementado en tantas flotas, las muertes bajaron de forma significativa”.

Pero también hay algo cultural que me importa mucho. Que ser conductor deje de ser visto como el problema. Que dentro de las empresas de transporte el activo más importante no sea el vehículo, sino la persona detrás del volante.

Si logramos cambiar esa conversación, el impacto va mucho más allá del software. En una industria históricamente obsesionada con la máquina, Adrián decidió apostar por la persona. Y ahí está la verdadera apuesta.

Cuando cambia la cultura, cambian los números

En un ecosistema donde muchas startups compiten por optimizar procesos, Airbag eligió intervenir en algo más complejo: el comportamiento. Puede parecer una diferencia sutil, pero es estructural. Porque cuando cambian los incentivos, cambia la cultura. Y cuando cambia la cultura, cambian los números.

En el transporte, la tecnología ha avanzado más rápido que la conversación sobre quién la usa. Tal vez el verdadero giro no esté en los sensores ni en los dashboards, sino en decidir que el conductor no es el problema a controlar, sino el profesional a desarrollar.

Y si esa premisa se consolida, el impacto irá mucho más allá del software. En una industria donde la eficiencia se mide en kilómetros y litros, Airbag decidió medirla en comportamiento.

Entrevista realizada por:

Eduardo Hernández, Head de Startup Avenue en Volcano Summit y Partner en Leapstart, donde impulsa el crecimiento de startups y el desarrollo del ecosistema emprendedor. Ex-emprendedor del sector asegurador, ha participado activamente en iniciativas como Startup Weekend, Emprendedores Anónimos, Hackers/Founders y Magma Partners.

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